Este fue un 'Balón fuera de órbita' publicado en
noviembre de 2009. Francisco Pernía organizó aquella opereta del casting de
entrenadores. Ya por entonces, el ex presidente del Racing de Santander hacía
de las suyas.
***
Vive en lo alto de su castillo al pie de un campo de
golf. Conduce un potente carruaje negro con el que recorre el mundo a toda velocidad.
Tiene unos extraños ayudantes de cámara, pero cuando viaja va sólo, sin esbirros ni pelotas. Es un
cazador. Los lugareños están atemorizados. No es el Conde Drácula, no. Es peor, aunque te puede sacar hasta la última gota de sangre igualmente. Hablamos del
doctor Herr Doktor Pernioff. Es lo que pone en su tarjeta. Una vez me la dio.
Su última misión es inquietante. Viaja de aldea en aldea, a veces por carretera, otras en avión. Busca al entrenador de fútbol perfecto. Los da la mano; los aturde con su palabrería. Todos terminan en el maletero. Acurrucados. Los despedaza y los remienda para crear al técnico perfecto hecho a su medida.
A Di Biasi le arrancó los ojos en El Sardinero tras ver el partido de Copa, al guerrero Luis Fernández el corazón, las manos del trabajador Paco Herrera, el cuerpo que quedó de Mandiá, la cara del televisivo Víctor Fernández y falta la última pieza, la más importante… El cerebro de Miguel Ángel Portugal. Aúlla en su laboratorio que será una obra maestra. Falta que caiga un rayo en los Campos de Sport para darle vida al experimento.
¡Vaya invento de Pernioff! Los vasallos aplauden a rabiar.
Otros señores feudales del Reino de Futbolín son más directos y contratan a su campeón de torneos a la primera. El Antiguo Régimen del fútbol. Lo de toda la vida. Eliges un entrenador y le contratas. Pernioff decidió hacer las cosas a su manera, inspirado en Operación Vasallo, una popular obra de teatro que elige al mejor Caballero en las plazas de los pueblos… "Haré un casting", dijo emocionado cuando se le iluminó una lucecita sobre la cabeza. Una cosa llevó a la otra y ahora tiene la sala de autopsias a rebosar. Menos mal que solamente usó partes del cuerpo de entrenadores porque podía haber ampliado su caza a políticos y actores. Imaginen que a su engendro le cose la oratoria de Miguel Ángel Revilla o las piernas de Miss Cantabria. Las entrevistas podrían haber sido cien, como manda una gran selección de personal de multinacional. Total, parece que el tiempo se detiene… Pero es sólo una apariencia. Aquí caen los goles en contra como segundos.
Pudo haber empleado el método Gronholm: Una reunión
conjunta de todos los candidatos de la que solamente puede salir uno elegido
por el resto… Cruel y eficaz. Despiadado. Hubiese sido un cachondeo con el machote Fernández repartiendo
estopa.
Si desde el principio Pernioff simplemente quería
contratar a Miguel Ángel Portugal por qué se decantó por ser protagonista de
una opereta. Tal vez piense que esto da una imagen de trabajo o planificación, pero al
doctor Pernioff le pueden ir al campo los aldeanos pañuelos y rastrillos en mano si esto sale mal.
Ni casting, ni trabajo. Aquí a uno le queman el castillo a los dos partidos. A Victor
Frankenstein le salió fatal el experimento. Su ambición, repleta de buenas intenciones, termina
con los paisanos de la aldea antorcha en mano de camino al castillo (en la película, el
libro es más ártico). Mary Shelley creó
un mito en 1818 que todavía hoy puede dar muchas lecciones.

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